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martes, 1 de noviembre de 2022

Yumara o El despertar 8:24

El paseo del pequeño pueblo con ambiente decimonónico estaba resplandeciente. El sol impactaba y hacía relucir las grandes baldosas. Había mucho bullicio de gente tomando algo en las terrazas un día de verano, tal vez un 15 de agosto porque era una sensación de fiesta bastante extraña.

Allí estaba el hombre plantado mirando una niña con el pelo largo y castaño que le llegaba hasta la cintura. Era bastante guapa. Cara redonda y nariz respingona. Piel morena. Unos ojos castaño verdoso que relucían como el propio sol que le cegaba a él.

Llevaba un vestido blanco con florecillas rojas. Un vestido que llegaba hasta las rodillas y ondeaba con sus movimientos mientras corría por aquel paseo de Pablo Iglesias. Su pelo parecía las olas del mar mientras corría y se reía. Saltaba, jugaba, disfrutaba. 

Ella se detuvo al verle un instante. Miró más allá de él con la sonrisa más bonita que nunca habia visto. Una sonrisa que había visto mil veces antes pero en aquella pequeña le hacía temblar el corazón. 

—¡Mamá! — exclamó—.

El hombre se giró y vio el vivo retrato de la niña en la mujer que estaba tras él. El corazón se lo habían puesto loco entre las dos. La niña corrió hacia ellos. 

— ¡Mamá! ¡Papá! 

El hombre se agachó para recibirla. La besó. La estrecho entre sus brazos para no dejarla escapar nunca y dijo su nombre. Ella le miraba con aquella bella carita de indescriptible de felicidad. 

¿Cómo la iba a poder olvidar? Aquella criatura era parte de su alma. Era parte y símbolo de su felicidad. 


martes, 14 de febrero de 2017

Poder o no poder


No sé que nos sucedió. 

Podíamos haber sido eternos. Podíamos haber aspirado a rozar el cielo. Podíamos haber llegado a rozarnos. Podíamos habernos amado.

Las cosas se torcieron. Sucedió lo que no debía suceder. Lo que si podía. Lo sucedido.

Podíamos haberlo evitado. Podía haberte buscado. Podías haberme llamado. Podías a mi lado haber llorado. Yo podía haberme confesado. Declarado. Humillado.

Podías.

Podía.

Ahora que pude buscar mi camino, tú has podido buscar el tuyo. Cuándo nos volvamos a ver sabremos que pudimos. Sabrás que podías como yo sí que pude. Sabrás que podemos cruzarnos pero no podemos unirnos.

Los dos sabemos que podemos aunque ya parece que no podamos.

jueves, 20 de octubre de 2016

La semeya



  En el baúl de los recuerdos de las cosas que queremos olvidar, hay una foto en sepia. Se ve a dos personas que el tiempo en un segundo inmortal plasmó en una imagen de papel. La ingenuidad que refleja el pulcro rostro de ella contrasta con la soberbia desfachatez que transmiten los ojos de él. En la foto se ven los destellos de las mejillas rosadas y los ojos verdes de ella. Hay motas de luz que centellean en las ropas de los años veinte que vivían por aquellos días de amor.

 Todo era magia velada en pasión de la que sólo quedó la fotografía. 

  Le arrestaron ante ella y no volvió a verle jamás. La dejó con las sábanas arrugadas y la caja de ahorros sin dinero. Le amó de forma suicida hasta que murió siendo vieja cincuenta décadas después. 

  La foto en sepia no es un instante oculto en el ajado baúl del desván. Allí, en tonos castaños, yace, eternamente, el corazón enamorado de mi abuela.


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viernes, 7 de octubre de 2016

Al final del camino...


Moteadas perlas de azahar que se deslizan por tus mejillas. Suave piel nacarada de mi dulzura, amor sin límite ni tiempo que se enclaustra en este corazón. 

Tus sollozos hablan de nuestros secretos más oscuros, del paso de mi vida a otra que nos separa. Muere mi cuerpo más queda mi alma inmortal jurando en idiomas que antes desconocía. 

Las palabras que hoy de mis labios encarnados dejarás de oír, las susurrará el viento de forma cómplice. Las gritará el mar como olas y las repetirán las tempestades con su furia. Dirán cuanto te amaba. Te transportarán a los momentos felices de nuestra vida y desearás acompañarme, haberme seguido. Como siempre te aguardaré al final del camino. 

No queda nada que decir. La llama se apaga y el alma se marcha. El que aquí yace te ama.

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miércoles, 5 de octubre de 2016

Doloroso Amor



No esperaba verla aquella noche de septiembre. Realmente no esperaba verla nunca más y sentir que su corazón latía a más ritmo del normal. Las viejas sensaciones no se repetían en su angustioso interior, simplemente la amaba y no podía demostrarlo de la forma más cabal posible.

Era un hombre torpe, brusco en ocasiones y completamente novato en aquellas cosas de expresar sus sentimientos. ¿Cómo podía demostrarle que la amaba? ¿Unas sonrisas o unas palabras para que ella tomase la iniciativa que a él le costaba tanto? No. Ella era demasiado tímida también. Probablemente más novata en asuntos del amor o, al menos, en declararlos. Si algo quería lograr debía de decirle que la amaba y que no soportaría un día más si ella. Lanzarse a por sus labios, no dejarla reaccionar pudiendo ganarse su eterno odio. Era incapaz de tan terrible acción. No era valiente. Era un cobarde.

Una duda llegó a su corazón a los minutos de estar en su compañía. Quizás el sentimiento de amor se había tornado a uno peligroso de cariño. Peligroso porque las pulsaciones ya no eran inquietas. ¿Por qué en su estómago no sintió vacío como en otras ocasiones? ¿Qué ocurrió? ¿Era posible que la distancia, el tiempo, sus caminos, el haber tardado meses en verla,…hiciesen qué lo que él había sentido estuviese desapareciendo?

A las dos horas de estar en su compañía comprendió que no tenía miedo a aproximarse a ella. No dudaba en rozarla. No temblaba al mirarla a los ojos. Tenía una seguridad demasiado extraña. La seguridad que le daba el no amar a la persona que permanecía a su lado. Y esa fue la manera en que la certeza le cayó como un jarro de agua fría.

Se sintió mareado y decidió irse a un lavabo.

Lloró en silencio mientras la música del bar le hacía estallar la cabeza.

Agachó la cara contra el agua fría que salía del grifo y gritó.

Una suave voz le sacó de aquella pesadilla, haciéndole ver que se había equivocado. Una simple frase le devolvía la vida que creía pérdida, le traía el aire que necesitaban sus pulmones. Conocía la voz de ella con tanta seguridad como con la que sabía que sólo era su imaginación. Sabía que las palabras le daban aire pero a la vez le destruían. La tragicomedia seguía en marcha mientras su mente repetía.

“No se llora por dejar de amar”.


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lunes, 3 de octubre de 2016

Carreteras




Campos de Castilla observando nuestra hazaña. 
Ojos castaños mirando los baldíos, las autopistas y los viejos caminos. 
El paso del tiempo. 

Camiones vagabundos por las rutas del comercio. 
Turismos en las del ocio. 
Solitarios en motos buscando el sol. 

Las Aes pasan a eNes. Las eRres y sus números. 
No más señales azules o blancas. Quiero llegar al área de descanso que lleva a tus labios. 
Y así repostar en la gasolinera de tu regazo.


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domingo, 17 de julio de 2016

Lo que me dijo el Cares


Los susurros de un río que lentamente desciende frío y libre.

Los pajarinos que cantan con melodía a la tarde que cae.

Las montañas con bruma anunciando un tiempo alejados.

Montañas en cuya falda sólo hay bochorno, senderistas y paz.



Bajo mis pies está el cemento y las grandes tuberías de la presa.

Canta un gallo animosamente y sube un coche con dificultad.

Sólo puedo pensar en ti y nuestra unión. Somos la roca que nos rodea con el Cares que discurre.

Quiero ser el desfiladero que te abraza.
Quiero que seas el agua que me acaricia.

Seamos contemplados por mil años y loados por nuestros herederos. Seremos la montaña y la vía.



Cemento y metal.

Coche y gallo.



Seremos funicular y el frío que baja de Bulnes.

Quiero ser tu sendero, tu vereda y tu camino.
Ser poesía y canto para tus oídos.
Quiero que mi vida no tenga fin a tu lado.
No quiero estar de ti separado.


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viernes, 17 de junio de 2016

Pecadores

Pecadores


Besos ajenos en noches de alcohol.
Robados al oscurecer de whiskey malo,
de una ginebra caducada.
Cristales que se empañan al negro y ebrio aliento que los mira.


Tu y yo. Nosotros que somos yo y a la vez tu.
Vosotros para él.
Ellos
los amantes,
los pecadores para el resto.


Soñadores sin mañana que se desgarran,
que quieren,
que gozan,
que nadie aman.


Cuerpos desnudos abandonados en esta fosa común que es tu cama.
Almas que son pecado, fruto de la conciencia.
Hijos de un mismo engaño.


Quieres y yo quiero mientras nos acariciamos.
Nadie nos deja salir pero nadie está aquí.
Somos tu y yo,
nosotros
los que nos amamos.
Los seducidos por la casa del pecado.


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lunes, 13 de junio de 2016

La caída del justiciero


Y mientras usaba su espada en defensa de los desvalidos pensó en quienes estaban siendo castigados. Dudó, al darse cuenta que su ira la padecían los lacayos desfavorecidos de su enemigo.

Y así, la duda mató al héroe, porque fue consciente de su propio crimen, de su villanía.

sábado, 11 de junio de 2016

El fluir de la vida de dos farsantes


Se miró los pies y suspiró con tanta fuerza que nadie más que ella le escuchó. Pero él, tampoco esperaba otra cosa. Sus miradas se cruzaron con la brevedad de un relámpago y sus labios esbozaron una sonrisa. 

Estaba hermosa con aquellas ropas que hacían recordar el pasado. Un pasado tan marchito como la propia vida que había llevado. A él le daba igual. 

Aquellas ropas les indicaban de donde venían y a donde querían llegar.

martes, 7 de junio de 2016

La Horca

Cuántas veces he llorado
arrodillado
a tu lado.

Al ver tus ojos apagados
sobre el olmo seco
con tus pies balanceados.

Cuántas veces he contado
las horas
en el verano.

Al alegre calor
del sol
de pies dorados.

Cuántas veces he soñado
que volvías
rosados labios.

Al recordar tu rostro
sobre el olmo seco
muerto,

abandonado.

viernes, 3 de junio de 2016

La burla de la Muerte

Eran los sueños de un alma maldita en una noche de verano. No dejaba de ver las caras lanzando sus insultos, sus maldiciones,...el viejo campesino no podía cerrar los ojos sin verles de nuevo.

Las bocas sangrantes, los ojos pútridos, las manos despellejadas. Y por supuesto, los agujeros de bala en los que podía ver sus propios pecados y las almas que le condenaban al Infierno.

La Muerte le miraba con su cadavérica sonrisa y su guadaña afilada desde el otro extremo de la habitación. No faltaban muchos minutos para llevárselo y parecía regocijarse en la idea. Torturaba a quien tan bien le había servido entregando almas a los paredones, allá en los tiempos de guerra civil.

El campesino atormentado, gritaba sin poder moverse de su cómoda cama. Cama pagada con dinero acuñado en sangre. Con las riquezas generadas por sus vastas tierras, por los sueldos de un gobierno opresor que le había respaldado disparando a sus vecinos. Era un perro fiel, una rata cobarde y agradecida.

Había creído que las injusticias no eran castigadas porqué no era devoto. Ahora a punto de dar el paso, tenía miedo de morir, no por todo los bueno que dejaba tras de sí. No podía hacerlo, viendo a quienes había delatado para arrebatarles todo. No soportaba aquel castigo divino. Pero se estaba equivocando y la carcajada, fría y sin corazón, de su única compañía en la habitación se lo demostró. Aquello, sencillamente, era parte de un juego ancestral.


Era la burla de Muerte.



sábado, 28 de mayo de 2016

Juego de los Disparadores 1 "Mujer-ordenador-ventana"

Primero aclaro en que consiste el Juego de los Disparadores. Para que se entienda.
Alguien o algo de forma aleatoria selecciona palabras, temas, situaciones, etc... en la cantidad que se quiera (creo que 3 es lo ideal para algo corto).
Después en 10 minutos como máximo se escribe un Microrrelato.


Mujer-ordenador-ventana


Los ojos azules teclean frenéticos. El cabello dorado se baña por el sol de la mañana andaluza. Pocos se pararían a mirarla a través de la ventana de la casa de planta baja en la que escribe.

Ella tampoco mira al exterior enfrascada como está en su ordenador. Las letras digitales aparecen cada vez que presiona el teclado gris. No se detiene a guardarlo porque teme que el torbellino de ideas, el torrente creativo se le vaya de la cabeza.

“¡Será un best-seller!” se dice. No es consciente de que en 5 minutos se le irá la chispa de la inspiración y la del suministro eléctrico.



A la Arqueología Antigua


Sueños de un Dios
bañado de pecado
Que veía el mundo
con los ojos
de sus esclavos.

Sueños de un pueblo
que avaricia,
codicia,
las sombras de su pasado.

Gloria de señores
catalogadores de memoria
llorando por los tomos

de la Historia

viernes, 27 de mayo de 2016

El Nuevu Dios

Foto de Alejandro Alvarez


L.lueve nel corazón d'un dios
va tiempu que lluchó
la llibertá taba llueñe 
los homes matábense usando'l so nome

L.lueve nel corazón d'un dios
va tiempu que morrió 
la llibertá con él llegó 
los homes claváronlu nuna cruz
burllaronse del so nome

L.lueve nel corazón d'un dios
va tiempu que ta solo 
la llibertá escaeciólu
los homes escaeciéron 
el so nome agora ye ciencia.

Teo busca la Libertad

Cuando el profesor planteó aquel trabajo para casa, Teo no tenía muy claras las cosas. El viejo mastodonte les miró con su cara cetrina y les dijo que le hablasen de la “Libertad”.

Ahora, allí, frente a la clase, se enfrentaba a lo que no consideraba libertad. Le habían señalado y ordenado ir a la pizarra. Sus compañeros le miraban expectantes esperando completar aquella ejecución pública.

Miró las letras negras de su redacción. Entonces se dio cuenta de que sólo había escrito lo que los demás querían oír. Rompió el folio en mil pedazos.

Acababa de encontrar la Libertad.

jueves, 26 de mayo de 2016

Vino y Memoria


La bermeja dulzura que recorre el paladar me recuerda al beso. Aquél que en una cálida tarde de agosto te dí.

El afrutado aroma me transporta a esos brazos que me estrecharon con pasión y locura en Aranjuez.
Esta copa y la memoria. Este vino y la felicidad.