miércoles, 26 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 5

Lo últimos mensajes que llegaban al frío torreón polaco no tenían noticias que pudiesen sorprender al Obispo venido a monje. Consideraba que todo estaba perdido desde el momento en que la Cristiandad había decidido dividirse en bandos. Cuándo pactando con el sarraceno o trabajando codo con codo con él, se había traicionado a la Santa Iglesia.

Pero lo que más le dolió había sido la fractura de la propia Iglesia entre quienes decían servir a Dios y quienes se llenaban la boca de buenas intenciones. Él que había sido elegido por Dios como su representante terrenal para acercar el Reino de los Cielos sentía su fracaso como una losa.

Basilio, su viejo escriba tenía las manos negras de tantas palomas enviadas buscando la salvación del buen Reino de Asturias y León. Ahora se acercaba con varios documentos entre sus manos.

Los depósito en una mesa.

  • Me cuesta leer — Atenodoro II meneó su mano cansada —.

  • Son mapas de vuestro antepasado religioso Francisco Telamónida. En ellos delimitó tierras y ciudades que pertenecieron a vuestra Casa.

  • No me interesa — se levantó para ver las cartas cerradas sobre el Reino Asturleonés —. Estamos en una guerra... — en aquel legajo estaba la peor de las noticias —. Syro... Ha muerto.

Basilio se persignó.

  • Debemos volver.

  • Así será.

Entonces, como siempre atento a todo lo que sucedía en aquella habitación, apareció Sir Enzo.

  • No habéis leído todo el correo — señaló un pergamino lacrado con el escudo de Hablavientos —. Para que haya paz debéis exiliaros a Roma. Eso piden...

Atenodoro II cayó desvalido en el suelo, pensó que le daba uno de sus ataques místicos. Sus dos fieles Consejeros corrieron a sujetarlo.

  • Basilio, esos mapas... Revisa esos mapas... En algún lugar los de mi Casa fueron felices. Allí... — apenas un hilo de voz — allí…serviremos a Dios. Mi dios...

Crónicas de Atenodoro II - Carta Pública dirigida al religioso arlesiano Galahad por la inacción de este ante la defensa de Roma y sus respuestas.


In nomine Dei

Mi hermano Galahad, vuestras palabras destilan el mayor de los elitismos que he visto en mis años de vida. Una arrogancia y soberbia como pocas. Y, por supuesto, lo hacéis con el fin de no acusar la presencia de musulmanes en Roma. Vos sabréis porqué, para mí y todo el clero habéis quedado retratado para siempre.

Por cierto, puedo hablar en nombre de Dios con más derecho que vos. Mientras yo ascendí a Obispo por derrotar musulmanes, vos matabais campesinos libres. Mientras yo me defendía de vikingos sin importarme tierras y títulos, vos plantabais viñedos en vuestros feudos; mientras yo viajaba a defender Polonia, vos debíais estar leyendo las formas de despreciar a los que trabajan por el bien de la Cristiandad. Espero que la diferencia del que habla con sus obras en nombre de Nuestro Señor os haga replantear la vida que lleváis y medir vuestro tono de superioridad. Pues salvo el Papa nadie hay por encima mío.

Y, todo el que me conoce debería de saber que TODO absolutamente Todo lo hago por el bien de la Santa Iglesia. Poco me importan mis tierras o mi vida cuando hay algo mayor en juego. El futuro de nuestra fe.

Atenodoro II

La Voz de la Verdad, la Fé y la Justicia 

León de Dios

Ratoncito de los Vikingos

martes, 25 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 4

Veía Atenodoro II una bandera oriflamma llegando a las costas de una tierra árida y con pirámides. No conocía el motivo pero sabía que era una bandera real de Francia. En la nave que se acercaba a las costas iban hombres con cruces en su pecho. Y, por encima de todos destacaba uno con una aureola de santidad. El Rey.

La siguiente visión era el mismo hombre combatiendo. Triunfando. Pero todo se enturbió... El Santo estaba rodeado de enemigos. Sólo había muerte a su alrededor. Lo capturaron... Más en la siguiente visión el Rey Santo estaba sentado en su trono francés.

Atenodoro II se despertó azorado. Basilio entraba en los aposentos agotado.

  • EL TORREÓN HA CAÍDO. ¡¡HUID!!

  • Avisad a mis fieles guerreros. ¡Qué se preparen las defensas!

Una patada en la puerta derribó a Basilio. Por ella entraron una decena de sarracenos con sus espadas ensangrentadas.

  •  ¡Elí, Elí! ¿lama sabactani?

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Atenodoro II fue capturado por el Idrisi Aristobulo tras una encarnizada lucha.
Varios caballeros cristianos corrieron en su socorro cuando era llevado a África como prisionero. Eran el francés Yngwe (quién logró rescatarlo) y el aragonés Lord Comandante.
Tras estos hechos, la guerra en la península quedó estancada en el sur gracias a la colaboración francesa y aragonesa. 
Entonces se reunieron los ejércitos del Reino de Asturias y León para enfrentar al del sultán Idrisi Sebastián de Griot. Logrando una gran victoria y la muerte de este una vez capturado.
El heredero del sultán: Sebastián de Griot II, jamás olvidaría estos hechos. 

lunes, 24 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 3


Basilio, el viejo y tuerto escriba de Atenodoro II entró por la puerta del scriptorium bastante nervioso. Chorros de sudor empapaban la gruesa sotana.

—  Mi señor, mi señor,... — se acercó azorado—. ¡Ha ocurrido lo peor!

Atenodoro II leía el Evangelio de San Juan impávido. Estiró la mano con el anillo de madera que se había hecho para indicar que era obispo por la Gracia de Dios. Basilio lo besó. 

—¿Sabes por qué yo mismo me hice el anillo episcopal? — no quitó ojos al Evangelio —.

— No, mi señor, tampoco es importante ahora.

— Si lo es Basilio. Yo, como el más humilde de los cristianos y, a la vez, el más anegado no vestiré oros. Aquel al que ha escogido Nuestro Señor como su Voz no aspira a tener bienes materiales. Mi único regalo es ver como la herejía, el paganismo y los musulmanes son erradicados de la faz de la tierra. ¿Lo entiendes?

— Claro que si — tartamudeó el anciano —. Aunque con tantos moros cruzando el mar no creo que vaya a quedarnos tierra.

— ¿Moros cruzando el mar? ¡¡Acabo de enviar un mensajero a Abu Firh riéndome de su Corán y sus pactos!! — gritó el obispo —. ¡¡Como que cruzan el mar!!

— Cádiz ha caído en manos de Sebastián de Griot... Aunque la buen noticia es que Arthur ha acabado con el último cordobés. 

— ¡¡Llama a Enzo y mis fieles camaradas!! Nos vamos al Sur y prepara el patíbulo. Vamos a vaciar las Mazmorras. El que se haya suicidado lo colgaremos muerto también. Por Cádiz.


In nomine Dei

Yo, Atenodoro II, obispo del Reinos de Asturias y León; Voz de la Verdad, la Fé y la Justicia.

Hice un juramento de viajar a tierras Polacas o Inglesas una vez desapareciese de la faz de la tierra el Califato de Córdoba. Mi cruzada no ha terminado pues miles de sarracenos invaden ahora en venganza las costas de este Reino mío. Parto a la guerra al sur pues no puedo abandonar a mis buenos hermanos Asturleoneses. Cuando la contingencia se acabe yo mismo embarcaré para extender la Palabra.

Sebastián de Griot, la ciudad de Cádiz es mía. Si alguien la conquista y vende he de ser YO.


domingo, 23 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Carta Pública a Abu Fihr tras sus amenazas

In nomine Dei

Abu Fihr sigo esperando que vengáis a cortarmela vos mismo. Aunque creo que sois de los que hablan más de lo que hacen... Mi contador de muertos sarracenos está casi a punto de llegar a 10,frente al vuestro de Cristianos que está a 0. Eso son las proezas.

También son proezas los enconados combates por toda Hispania de Syro, Dranis, Arthur, Qyandur, agl94, Acho, Gorvajk, Draque, Phenomeno, Emiliano, Eisenhorn, Scipio, Asertus, Chulengue, Ruy, Klaus,... Esos valientes por León. 

Y benditos esos que han tomadonla Cruz de Cristo: El primero Lord Yngwe, Mi Liberador; Lord Comandante, Sandokán, la Reina Heda, puntualmente, y tantos otros como han de llegar. 

Pues aquí no es una guerra de 2 Reinos musulmanes contra un solo Reino. No estamos hablando de una lucha de venganza por la caída de un tercer Reino. Aquí lo que se debate, lo que hace que todos luchemos es por la Cristiandad. Por un Reino de Dios en la tierra libre de infieles y paganos. Un Reino donde sólo exista el Dios de la Santa Iglesia, con sus representantes en la Tierra que son el Papa y los Reyes. 

Sigo llamando a todos a unirse a esta guerra Santa.

¡¡GLORIA A DIOS Y A QUIENES TOMEN LA CRUZ!!

sábado, 22 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 2


Los monjes guerreros de Atenodoro II galopaban a toda velocidad a la ciudad de Cádiz. Llevaban las buenas nuevas de su liberación y vuelta a la verdadera Fé.

El grueso del ejército expedicionario del Abad combatía aún en las tierras de la mora Aliena. Pero a los que aún pudiesen guardar la ciudad los desmoralizaría saber que todo estaba perdido.

Solamente quedaba atrapar a la mora, allí donde se escondiese.


In nomine Dei

¡¡Ya resuenan las campanas de la Cristiandad en la ciudad de Cádiz!! En el norte en mis tierras se rezan misas por nuestros buenos cristianos que combaten aún.

¡¡Gloria a Dios!! ¡¡Alabado sea el Señor!!

¡¡VIVA EL REINO DE ASTURIAS Y LEÓN!!

¡¡Gloria a la CASA DE TELAMÓN!!

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Atenodoro II recibió el mensaje de la victoria en las tierras andalusíes con gran alegría de corazón. La superioridad de su ejército expedicionario en el sur había quedado patente con la toma de la ciudad de Cádiz de manos de los sarracenos. Las oraciones, misas, ayunos y noches en vela habían servido para llegar a Dios. No había duda alguna.

Los Reinos Cristianos recuperaban poco a poco con sangre, sudor y lágrimas las tierras envenenadas por los agarenos. Ahora serían tierras fértiles en manos de los verdaderos descendientes de Abraham.

  •  ¡Basilio! —  llamó el abad a su viejo y tuerto escriba —. Necesito que redactes una carta al mundo. No podemos dejar pasar esta oportunidad.

  •  ¿Oportunidad? - masculló -.

  •  Hagamos qué tiemblen las costas berberiscas. La Voz de la Verdad, la Fé y la Justicia predicará en sus de costas y desiertos. Oirán la Palabra de Nuestro Señor por su voluntad o a sangre y fuego.

jueves, 20 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Evento Endemoniado 2

Atenodoro se acercó a la ventana de su estancia. A los pies del torreón podía ver a los campesinos yendo a trabajar al campo. En el patio varios hombres practicaban con los equipos recién comprados para continuar con la conquista de feudos libres en el nombre de Dios. Más lejos unos niños correteaban jugando al escondite. 

El cura se volteó para escrutar a Sir Enzo. Suspiró y decidió darle una respuesta. 

- Como religioso lo que me ha sucedido es aún más preocupante, pues puede ser un castigo de Nuestro Señor. No sé muy bien qué hacer mi amigo, pero todos los que están ahí fuera esperan que sea su guía temporal y espiritual. Nadie puede saber de esa crisis...-se acercó a Sir Enzo y agarrándole de los hombros le súplicó -. Reunamos a todos los que lo han presenciado en el viejo cementerio. Hay que evitar que hablen. 

Ese mismo día Atenodoro II se dirigió al cementerio. No tenía muchas formas de convencer a sus compañeros de que guardasen el secreto por mucha lealtad que tuviesen. Los hombres, tal como los conocía él, siempre acababan yéndose de la lengua por tres razones: buscar aprobación entre superiores, alcohol y mujeres.

Mientras aún quedaba luz diurna en el cementerio, el monje preparó dos pellejos de vino: uno sazonado con estramonio y el otro no. Era su última arma para guardar su secreto. Él que había sido bendecido por Nuestro Señor como la voz de la Verdad, la Fe y la Justicia no podía fracasar en la búsqueda del mundo ideal.

Cuando llegaron sus socios con Enzo ya caía el sol. El cementerio era un lugar aterrador.

- Caballeros, Hermanos. Os he reunido aquí pues necesitaba un lugar solitario y rodeado de nuestros ancestros para contaros el mayor de los secretos - tomó aire y, la casualidad quiso que a lo lejos ululase una lechuza -. Nuestro Señor me manda visiones cada cierto tiempo. Lo que es un milagro para muchos es un evento aterrador de locura. Sé que os preocuosteis por mí y por eso os reúno aquí. Necesito que formeis una sociedad conmigo que asegure esta confidencia. Primero porque esas visiones hablan de nosotros y nuestro hogar, hablan de cómo ascenderé hasta la Corte de León y hasta el mismo Papado. Hablan mis visiones de Guerras contra el infiel y a muchos de vosotros los he visto con el escudo de mi Casa y la Cruz de Cristo rodeados de riquezas, alcohol y, aunque sea un pecado, bellas mujeres de todo color. Pero para llegar a esas cumbres de poder, gloria y riqueza, Nuestro Señor se me aparece e indica lo que debo hacer a cada momento. Créedme cuando os digo que depositaré mi vida en vuestras manos si hoy jurais que formaremos esta Santa Hermandad. Si alguno de vosotros duda o no me cree hágase a un lado. Los que se unan ahora para proteger a este futuro Santo y llevar la Palabra hasta el Fin del Mundo que se acerquen y beban conmigo de este Buen vino. 

Crónicas de Atenodoro II - Evento Endemoniado 1

Endemoniado 1

(En la primera partida de esta nueva etapa de Guaranpis, el desarrollador quiso implementar una serie de Rasgos Ocultos que se adquirían a la creación del personaje y, otros, roleando a lo largo de la partida.
En el caso de Atenodoro II sirvieron para encaminar lo que sería la forma de moverse con el resto de jugadores y en sus textos.)

[Sales de cacería con tu guardia personal como cada viernes al Bosque que hay trás tu Torreón, ellos son los mejores caballeros del reino, algunos incluso los conoces desde pequeño. Se respira un aire de camaradería en estos días de caza que te hace sentirte alegre y contento. Todo va como siempre, habéis abatido con arco y flecha 2 venados, bajas del caballo para seguir la pista de un corzo cuando todo se pone oscuro. Cuando recuperas la consciencia te encuentras tirado en el suelo, con espuma por la boca, te duele todo el cuerpo, alzas la vista y ves a todos tus camaradas, hombres rudos curtidos en cientos de batallas, con la cara compungida, arrodillados, llorando y rezando. Sólo uno, Sir Enzo, tu amigo de la infancia, se atreve a tocarte y a ayudarte a incorporarte. Te montan en un caballo y partís de nuevo a la torre para que reposes en tu alcoba, se llama al capellán para que te visite de urgencia.]


[Ya en la cama no puedes descansar, si alguien se enterara de esto...el Consejo del Reino podría declararte incapacitado por el trono, nadie aceptaría a alguien maldito por Dios como Rey...sólo Sir Enzo está ahí contigo en tu habitación velando por la salud de su señor. Cuando ve que estás más descansado se acerca a tu cama y te pregunta:


Sir Enzo: ¿Mi señor, ahora que ya os encontráis mejor, qué deseáis que se haga algo al respecto?]

miércoles, 19 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 1

La plaza del torreón bullía con el gentío. Un par de soldados preparaban en el centro del lugar un cadalso bajo la atenta mirada de los parroquianos. Todos sabían el acontecimiento que iba a tener lugar aquel día, pues el pregonero del Señor Atenodoro II lo había hecho saber en su dominios.


Fueron una docena de lanceros los que irrumpieron en la plazuela y crearon un pasillo que iba desde la puerta hasta el cadalso. A continuación, escoltado por cuatro monjes armados con mazos, salió un hombre encadenado. Era el traidor Don Pelayo.


Fue entonces cuando la gente se amontonó alrededor de lanceros y cadalso. Los insultos y maldiciones volaban. Lo mismo ocurría con frutas podres y piedras. Fue cuando una de estas alcanzó a uno de los monjes armados, que salieron del torreón una veintena de hombres de armas a los que llamaban reconquistadores. Reforzaron el pasillo hasta el cadalso y al que veían lanzar piedras lo agarraban y pateaban. El gentío captó el mensaje y se abstuvo de arrojar objetos al tercer apaleamiento. 


Cuando Don Pelayo llegó al cadalso y los monjes le hicieron arrodillarse. Entonces iniciaron un Rosario en voz muy alta al que el pueblo se unió. 


Al terminar, hizo su aparición Atenodoro, llevaba una sotana de algodón  blanco y un Santa Biblia de gran tsmaño. El pueblo llano le vítoreó como un héroe, pues sabían que había sido unos de los soldados más destacados de su tropa. 


Imperterrito ascendió al cadalso. Miró a Don Pelayo, a quien no había consentido torturar.


- Hijos míos, hermanos. El que aquí está presente tiene la dura tarea de impartir justicia en nombre de Nuestro Señor y la Santa Iglesia de Nuestro Buen Reino de Asturias y León. El Señor Don Pelayo juró ante Nuestro Señor Jesucristo que velaría por su Señor Feudal, así como protegería a los buenos cristianos del Reino - señaló al reo -. Mintió. Y, yo como fiel servidor de la Santa Iglesia y del buen cristiano Emiliano me vi obligado a mover nuestras tropas para acabar con las tropelías que se llevaban a cabo al sur de nuestra jurisdicción.


Atenodoro levantó la Biblia con los brazos.


- Dice los Salmos 55:12-14 lo siguiente:


"Porque no me afrentó un enemigo,

Lo cual habría soportado;

Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,

Porque me hubiera ocultado de él;


Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,

Mi guía, y mi familiar;


Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,

Y andábamos en amistad en la casa de Dios."


-miró a Don Pelayo con repugnancia -. No hay mayor pecado en este mundo que traicionar la palabra dada. Aunque el mal cristianó Don Pelayo se haya arrepentido. No me queda más remedio que sentenciarlo a muerte. Nadie entre todos los Señores del buen Reino de Asturias y León salió e. Su defensa. Un solo hombre justo podría haberos salvado la vida. . 


Sujetó Atenodoro con firmeza las Santa Escrituras y golpeó tan fuerte la cabeza del reo que lo dejó atontado. Después le dio Santo Sacramento y los monjes procedieron a colocar un tocón bajo Don Pelayo.  Aquél no se resistía.


Uno verdugo de enormes proporciones con su hacha llegó al cadalso en ese momento. La gente callaba. El veterano ajusticiador de la zona midió las distancias. Calculó el corte perfecto. Esperó. Atenodoro miró al reo y a pueblo. 


- In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.


Todos se presignaron, tán solo reino el silencio y, entonces, el verdugo dejó caer el hacha. Toc. 

viernes, 2 de marzo de 2018

Anuncio Oficial

El Gobernador, en nombre del Fundador y toda la Administración de la Ciudad de la Furia, informa:

Por problemas técnicos y burocráticos no estamos publicando la Frase del Día. El problema es de difícil resolución por el momento así que pedimos disculpas a todos aquellos que leían las entradas.

En cuánto a las demás publicaciones seguirán al ritmo habitual, es decir, cuando haya material.

Un saludo.

El Gobernador