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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Apuntes Finales sobre el personaje

Existen muchos textos de Atenodoro II pues un servidor fue bastante prolífico en su actividad, basicamente daba mucho la brasa a todo el mundo. Tristemente no conservo todos los escritos porque muchos surgen en el momento de juego y no son prudentemente guardados.

Apuntar que su captura por los Jombsborg respondía al precio que tenía su cabeza. Sebastián de Griot II había ofrecido una recompensa por ella y Atenodoro II inspirado en su sueño de locura (estaba basado en Corocotta y su entrega a Octavio Augusto) iba por su propia decisión hasta el idrisi. Hubiese sido interesante ver que hacía Sebastián. Aunque debo decir que en todo momento contaba con sacrificar al personaje, por eso ya había realizado la presentación de Xacobe como futuro personaje que rolear. Un buen camarada, BlackCrow, como se verá en los próximos textos, me llevó por otro camino.

Así pues, Atenodoro II murió feliz martirizado por su captor Laramis y sus compañeros Jombsborg en un águila de sangre. El texto no lo conservo, juraría que lo redactó otra buena jugadora, Froya.

Fue canonizado por la Iglesia de Roma (gracias a los buenísimos escritos del Cardenal Shylock) y la Iglesia Británica del Excomulgado Rey-Cardenal Simón Bar Jonah.

Creo que hice bien el papel que me había planteado, con sus fracasos como lograr una Iglesia fuerte. Su gran éxito fue no dejar indiferente a nadie y azotar a todos los que iban en contra de su interés. Usé el Rasgo de Endemoniado para que su enfermedad, que descrita por Guaranpis parecía una epilepsia, fuese la que creaba sus sueños místicos y pareciese que Dios le hablaba. La Santidad siempre había sido el objetivo final desde que se me dio el evento con aquél Rasgo oculto. 

Supongo que los siguientes textos y su personaje, son más livianos de leer. O mejor dicho que guardan mejor el hilo conductor entre los mismos. Ya se verá... 


lunes, 31 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 10

Cuando Xacobe vio a los Jombsorg, supo al instante que estaban jodidos. Era una certeza que iban a morir en tierras extrañas siguiendo el sueño de un loco. ¿Qué había empujado a Atenodoro II a tamaña insensatez? En Åland nadie habría podido cogerle por mucho precio que le hubiesen puesto a su cabeza. Allí estaban seguros y no viajando de nuevo a León por uno de sus sueños místicos.
Así que Xacobe hizo formar a los suyos. Eran 233 jinetes experimentados; los 15 guardias personales entre los que estaba Xacobe; y su señor que nunca había tenido fortuna cuando lideraba las tropas en el campo de batalla. Y, Xacobe, supo que la cosa iba a estar aún más jodida.
-JOMSBORG JOMSBORG JOMSBORG
Y, cualquiera, ante la imagen de un número superior de salvajes vikingos se habría amedrentado. Cualquiera al ve la líneas de infantería con lanzas habría sabido que aquello era una máquina imparable de picar enemigos. Pero Atenodoro no tuvo miedo y 247 soldados de Dios tampoco.
- ¡Hay que huir! - tartamudeó Xacobe -. Mañana puede ser otro día.
- Puedes estar tranquilo - Atenodoro II miraba a los Jomsborg sonriendo -. Nuestro Señor está de nuestra parte. Él me hizo ver que llegaría a un campamento y me presentaría ante un emperador que ponían precio a mi cabeza.
Xacobe sabía que allí había un punto de locura. No podía negarse que Atenodoro II tenía Fe en sus visiones y en que Dios estaría de su parte. Pero todo lo que sucedía era una insensatez. Desde salir de su refugio para cruzar de nuevo toda Europa hasta estar allí esperando que los vikingos les masacrasen.
- ¡Alabado sea el Señor! - gritaron 247 voces de tarados quebsalieron al galope contra las lineas enemigas -. ¡Por Atenodoro II y la Hermandad! ¡Por Asturias y León!
Xacobe les vio salir al galope en dirección a los Jomsborg. El se había quedado allí quiero como una estatua mientras todos los demás eran aniquilados. Observaba el dantesco espectáculo con esperanza pero no sucedía lo peor. Lo mejor a su juicio. Atenodoro II repartía mandobles con maestría pero en algún momento tendría que caer.
Xacobe se persigno, miró a los cielos buscando el perdón de algún Dios y volteó su caballo. Regresaba a la isla de Åland.

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 9

Era uno de esos sueños mediante los que asumía que Dios le hablaba. Atenodoro II sentía sus pies flotar en las alturas sobre un campamento militar rojizo y en perfecta cuadrícula.

Parecía que el suelo estuviese mojado por el rocío de la mañana. El Monje pudo distinguir a un par de soldados con armaduras extrañas haciendo la ronda. Su cuerpo, ligero cual pluma, le iba llevando a la más grande de las tiendas.

Y allí estaba congregada una multitud y, entonces, pudo distinguir a un hombre con ropas sucias y enmarañadas. Un hombre de piel morena, embarrado, se mantenía firme. Con la certeza del que sabe que cumple con su deber. Con la seguridad de que nada tiene que temer. La osadía y el valor.

Ante aquél vagabundo que tenía la dignidad de un rey, estaba el propio emperador de Roma. Atenodoro II lo supo al instante pues en sus viajes había visto restos de esculturas romanas con aquel mismo aspecto. Un hombre severo con los ojos almendrados mirando con sorpresa al que se le presentaba.

  • Denle a ese hombre a por lo que ha venido y que se vaya.

Cuando Atenodoro II volvió en sí, se limpió la espuma de la boca. Su leal Xacobe y Basilio le miraban asustados. Había estado más tiempo del normal en aquel trance.

—Dios me hablado de nuevo. Alabado sea.

  • ¿Qué os ha dicho? —quiso saber Basilio con ojos iluminados —. ¿Ya sabemos que hacemos aquí?

  • No. Este viaje será sólo para mí —había cierto atisbo de falta de cordura en sus ojos que sólo Xacobe vio con claridad, pero nada dijo —. Un campamento romano y un emperador me esperan.

domingo, 30 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 8 o Presentación de Xacobe


Esta historia bien podía tratar de Atenodoro II y sus devenires en la isla de Åland; pero desde el momento en que al monstruo que creó le puso de nombre la Hermandad, esto se convirtió en otra Historia. Una historia diferente y difícil de contar.

Xacobe Marín, era uno de los hombres que había jurado lealtad a Atenodoro II, la noche que hacía ya varios años habían pasado en el cementerio. Aquél viejo guerrero con rasgos duros y pocas palabras, como solían ser los de su tierra, había creído a pies juntillas en todo lo que su señor les había contado. Les había hablado de riquezas, mujeres,...de como Dios les había elegido para seguir al monje y alcanzar el Reino de los Cielos. Atenodoro II les había convencido de un futuro tan grande que aquel terruño de tierra en mitad del Báltico no le convencía.

 Pero si había algo que resquemaba al caballero era ver como Atenodoro II había cambiado su mensaje. Cuando entraron en Cádiz, cuando aquél día en que el propio Xacobe iba en cabeza tañeron las campanas de las pocas iglesias, todo había sido la profecía del León de Dios. Cruzaron el Estrecho y atacaron África. Eran aquello días de Gloria a Dios y triunfo en la Cruzada. Luego empezó el declive.

Xacobe estaba en el Torreón de la Discordia el día que las tropas de Aristóbulo lo atravesaron. Fue herido de tal gravedad que casi pierde la vida y una enorme cicatriz marcaba su cuerpo desde el cuello a la entrepierna. Nunca olvidaría la cara del sarraceno al casi partirle por la mitad. No recordaba mucho más de aquél día. Solo el gran pesar al saber que muchos de los hermanados en el cementerio, había caído. Sintió rabia al saber que Atenodoro II estaba preso pero, también, cierto alivio. Su juramento le obligaba a seguirle hasta el fin de mundo si se lo pedía. ¿Pero no había salvado la vida milagrosamente? Durante los días de cautiverio de su señor, deseo que hubiese muerto.

El día que vio al monje aparecer maldijo a Yngwe el Cruzado. Sintió también mucho asco por sus deseos mundanos de una vida de riqueza y gloria. Así que durante la batalla con Sebastián de Griot I decidió sacrificar su vida por la Santa Iglesia y el Reino Asturleonés. El estrepitoso fracaso no llegó a verlo. Tal vez eran casualidades de la vida o su mente le jugaba malas pasadas pero, Xacobe creía que el mismo moro le había dejado fuera de juego. Una cicatriz en el vientre en forma horizontal era la señal de un segundo milagro.

Cuando Atenodoro II viajó a Polonia le siguió. Mató paganos por inercia más que por convicción. Y sin entender el porqué Atenodoro II se sentía tan mal con la Santa Iglesia, le siguió a aquella maldita isla. Siempre con el deseo sombrío y pecaminoso de que su juramento pudiese romperse.

sábado, 29 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 7

Las gentes de la isla de Åland realizaban uno de sus bailes tradicionales para celebrar la llegada del otoño. Todos cantaban y danzaban con sus cuerpos medio desnudos a dioses paganos. Todos mostraban la alegría de estar vivos y en unas tierras pacíficas. Curiosamente todos celebraban, también, las primeras buenas cosechas en años. Obra de su nuevo señor y los emigrados del Reino de Asturias y León.
Atenodoro II y sus hermanos monjes estaban encerrados en la casa fuerte orando a su Dios. Era la única forma que había de mantener la sangre fría de todo el clero ante las bellezas que danzaban y se contorneaban en torno a las hogueras. Desde que estaban en la isla, ya había al menos tres monjes que habían renegado de su voto de castidad. Se habían comprometido a seguir con el de pobreza y obediencia; pero con esposas encintas y un futuro por crear en aquél lugar, Atenodoro II, le hizo libres del de pobreza. Además tampoco podía castigarlos cuando, él mismo, dudaba de sus creencias. Para evitar más deserciones debidas a la lascivia, las soluciones que habían encontrado eran baños matutinos en el Mar Báltico, trabajo y oración constante
Los fieles soldados asturleoneses. Valientes cruzados en el nombre de Dios que habían cruzado Europa entera con su señor, seguían haciendo entender a lo que quedaba de isla que debía unirse a la Hermandad. Atenodoro II había encontrado otro nombre mejor para lo que estaba creando allí.
La Hermandad de momento le gustaba. Y, había hecho un cartel de madera para la casa fuerte que los niños paganos habían escrito bajo indicación de Basilio.
El cartel rezaba:
¡Bienvenidos a la Hermandad!

viernes, 28 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Cartas Públicas dirigidas al obispo Jakob de Inglaterra.


In nomine Dei

Obispo Jakob, grandes palabras con las que estoy más o menos de acuerdo.

Os dejaré una sola pregunta: si no hay pactos entre cristianos y sarracenos, si solo es aprovechar el momento ¿cómo es posible que las condiciones de paz para el buen Reino de León provengan de los dos y no de cada uno por separado? ¿Cómo puede ser que el principal atacante del Reino de León esté ahora mismo en las tierras de uno de los más importantes miembros del Reino de Idrisi?

¿Casualidad?

Por cierto, me comentan mis Oficiales, que aún están en el Reino de León, que se sigue esperando que Francia ataque a Aragón. Ya saben, por aquello del Pacto de Lyon que tantos se han sentido amenazados por el. Cualquiera podría pensar que la factura la pagan sólo el SIR y León.

¿Casualidad?

Por lo demás espero que hayan tenido buenas cosechas. Y agradezco al pueblo Vikingo, en especial a la Señora Damarian, que me acoja y deje extender la Palabra de Dios pacíficamente por sus tierras.

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In nomine Dei

Obispo Jakob, hay un apartado en estos Tablones llamado Guerras. Como bien decís el Pacto (y yo estaba presente en aquella conversación con Syro y os di a vos la razón) implicaría imaginemos una sola leva atacando Aragón. Os recomiendo buscar en dicho Tablón cuantos ataques ha realizado Francia a Aragón en lo que va desde que Syro pidió la ayuda... No, mejor comprobad cuantos van desde que Francia es Francia. Ha atacado el Reino de Francia más veces a León o al SIR que a sus vecinos aragoneses.

Os parece muy lógico que los dos Reinos de Idrisi y Aragón decidan dar las condiciones de rendición juntos y no por separado. Supongo que no habéis visto las condiciones. Quizás no sabéis que un Reino Cristiano está pidiendo la desaparición de un hermano en connivencia con el sarraceno.

A mi juicio sigue implicando un entendimiento con los sarracenos más allá de la tregua temporal o el facilitar la rendición. Creo también que debería de ser sancionado por la Santa Iglesia, pero no habrá Santo Padre que lo haga. Como se me demostró en su momento, la Santa Iglesia funciona a razón de los intereses terrenales de todos sus miembros. Invocáis las razones espirituales cuando queréis obviar las terrenales y viceversa. Así le irá a los Reinos Cristianos Occidentales.

jueves, 27 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 6

Un soplo de aire frío, que se coló por los bajos de la mugrosa sotana, hizo estremecerse a Atenodoro II. En una mano tenía una azada y en la otra un pellejo de vino. No había tiempo que perder para las cosechas. Miró el mar Báltico que bañaba las costas de su nuevo hogar y aspiró el olor a salitre. Todo estaba bien.
Basilio estaba en la casa de madera que habían construido para los monjes antes de poder edificar un Torreón. Allí se encargaba del correo que llegaba y redactar las cartas en nombre de su señor.
La noticia de la muerte del Santo Padre había hecho estremecerse a algunos monjes, pero todos habían seguido a Atenodoro II y sus visiones hasta aquel lugar. Todos habían visto como a su señor le había importado más bien poco el suceso. Todos decidieron seguir a su visionario hermano.
Ha muerto el Papa —había dicho Basilio compungido —.
¿El mismo que no condenó que unos cristianos alzasen sus manos contra otros? Rezad una oración por él — luego farfulló —. El vivo al bollo y el muerto al hoyo. Nada me une ya a ese hombre o su Iglesia.
La cara de estupefacción de Basilio bien hubiese merecido un cuadro.
Los jinetes mientras tanto iban por toda la isla de Åland haciéndoles saber que no había deseo de combatir pero si de que se sometiesen a su nuevo Señor. Se prometía Paz y Comida. Nada más. Sólo se prohibiría todo aquello de los cultos paganos que pudiese ser contranatura o dañase la vida de otro ser humano.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 5

Lo últimos mensajes que llegaban al frío torreón polaco no tenían noticias que pudiesen sorprender al Obispo venido a monje. Consideraba que todo estaba perdido desde el momento en que la Cristiandad había decidido dividirse en bandos. Cuándo pactando con el sarraceno o trabajando codo con codo con él, se había traicionado a la Santa Iglesia.

Pero lo que más le dolió había sido la fractura de la propia Iglesia entre quienes decían servir a Dios y quienes se llenaban la boca de buenas intenciones. Él que había sido elegido por Dios como su representante terrenal para acercar el Reino de los Cielos sentía su fracaso como una losa.

Basilio, su viejo escriba tenía las manos negras de tantas palomas enviadas buscando la salvación del buen Reino de Asturias y León. Ahora se acercaba con varios documentos entre sus manos.

Los depósito en una mesa.

  • Me cuesta leer — Atenodoro II meneó su mano cansada —.

  • Son mapas de vuestro antepasado religioso Francisco Telamónida. En ellos delimitó tierras y ciudades que pertenecieron a vuestra Casa.

  • No me interesa — se levantó para ver las cartas cerradas sobre el Reino Asturleonés —. Estamos en una guerra... — en aquel legajo estaba la peor de las noticias —. Syro... Ha muerto.

Basilio se persignó.

  • Debemos volver.

  • Así será.

Entonces, como siempre atento a todo lo que sucedía en aquella habitación, apareció Sir Enzo.

  • No habéis leído todo el correo — señaló un pergamino lacrado con el escudo de Hablavientos —. Para que haya paz debéis exiliaros a Roma. Eso piden...

Atenodoro II cayó desvalido en el suelo, pensó que le daba uno de sus ataques místicos. Sus dos fieles Consejeros corrieron a sujetarlo.

  • Basilio, esos mapas... Revisa esos mapas... En algún lugar los de mi Casa fueron felices. Allí... — apenas un hilo de voz — allí…serviremos a Dios. Mi dios...

Crónicas de Atenodoro II - Carta Pública dirigida al religioso arlesiano Galahad por la inacción de este ante la defensa de Roma y sus respuestas.


In nomine Dei

Mi hermano Galahad, vuestras palabras destilan el mayor de los elitismos que he visto en mis años de vida. Una arrogancia y soberbia como pocas. Y, por supuesto, lo hacéis con el fin de no acusar la presencia de musulmanes en Roma. Vos sabréis porqué, para mí y todo el clero habéis quedado retratado para siempre.

Por cierto, puedo hablar en nombre de Dios con más derecho que vos. Mientras yo ascendí a Obispo por derrotar musulmanes, vos matabais campesinos libres. Mientras yo me defendía de vikingos sin importarme tierras y títulos, vos plantabais viñedos en vuestros feudos; mientras yo viajaba a defender Polonia, vos debíais estar leyendo las formas de despreciar a los que trabajan por el bien de la Cristiandad. Espero que la diferencia del que habla con sus obras en nombre de Nuestro Señor os haga replantear la vida que lleváis y medir vuestro tono de superioridad. Pues salvo el Papa nadie hay por encima mío.

Y, todo el que me conoce debería de saber que TODO absolutamente Todo lo hago por el bien de la Santa Iglesia. Poco me importan mis tierras o mi vida cuando hay algo mayor en juego. El futuro de nuestra fe.

Atenodoro II

La Voz de la Verdad, la Fé y la Justicia 

León de Dios

Ratoncito de los Vikingos

martes, 25 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 4

Veía Atenodoro II una bandera oriflamma llegando a las costas de una tierra árida y con pirámides. No conocía el motivo pero sabía que era una bandera real de Francia. En la nave que se acercaba a las costas iban hombres con cruces en su pecho. Y, por encima de todos destacaba uno con una aureola de santidad. El Rey.

La siguiente visión era el mismo hombre combatiendo. Triunfando. Pero todo se enturbió... El Santo estaba rodeado de enemigos. Sólo había muerte a su alrededor. Lo capturaron... Más en la siguiente visión el Rey Santo estaba sentado en su trono francés.

Atenodoro II se despertó azorado. Basilio entraba en los aposentos agotado.

  • EL TORREÓN HA CAÍDO. ¡¡HUID!!

  • Avisad a mis fieles guerreros. ¡Qué se preparen las defensas!

Una patada en la puerta derribó a Basilio. Por ella entraron una decena de sarracenos con sus espadas ensangrentadas.

  •  ¡Elí, Elí! ¿lama sabactani?

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Atenodoro II fue capturado por el Idrisi Aristobulo tras una encarnizada lucha.
Varios caballeros cristianos corrieron en su socorro cuando era llevado a África como prisionero. Eran el francés Yngwe (quién logró rescatarlo) y el aragonés Lord Comandante.
Tras estos hechos, la guerra en la península quedó estancada en el sur gracias a la colaboración francesa y aragonesa. 
Entonces se reunieron los ejércitos del Reino de Asturias y León para enfrentar al del sultán Idrisi Sebastián de Griot. Logrando una gran victoria y la muerte de este una vez capturado.
El heredero del sultán: Sebastián de Griot II, jamás olvidaría estos hechos. 

lunes, 24 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 3


Basilio, el viejo y tuerto escriba de Atenodoro II entró por la puerta del scriptorium bastante nervioso. Chorros de sudor empapaban la gruesa sotana.

—  Mi señor, mi señor,... — se acercó azorado—. ¡Ha ocurrido lo peor!

Atenodoro II leía el Evangelio de San Juan impávido. Estiró la mano con el anillo de madera que se había hecho para indicar que era obispo por la Gracia de Dios. Basilio lo besó. 

—¿Sabes por qué yo mismo me hice el anillo episcopal? — no quitó ojos al Evangelio —.

— No, mi señor, tampoco es importante ahora.

— Si lo es Basilio. Yo, como el más humilde de los cristianos y, a la vez, el más anegado no vestiré oros. Aquel al que ha escogido Nuestro Señor como su Voz no aspira a tener bienes materiales. Mi único regalo es ver como la herejía, el paganismo y los musulmanes son erradicados de la faz de la tierra. ¿Lo entiendes?

— Claro que si — tartamudeó el anciano —. Aunque con tantos moros cruzando el mar no creo que vaya a quedarnos tierra.

— ¿Moros cruzando el mar? ¡¡Acabo de enviar un mensajero a Abu Firh riéndome de su Corán y sus pactos!! — gritó el obispo —. ¡¡Como que cruzan el mar!!

— Cádiz ha caído en manos de Sebastián de Griot... Aunque la buen noticia es que Arthur ha acabado con el último cordobés. 

— ¡¡Llama a Enzo y mis fieles camaradas!! Nos vamos al Sur y prepara el patíbulo. Vamos a vaciar las Mazmorras. El que se haya suicidado lo colgaremos muerto también. Por Cádiz.


In nomine Dei

Yo, Atenodoro II, obispo del Reinos de Asturias y León; Voz de la Verdad, la Fé y la Justicia.

Hice un juramento de viajar a tierras Polacas o Inglesas una vez desapareciese de la faz de la tierra el Califato de Córdoba. Mi cruzada no ha terminado pues miles de sarracenos invaden ahora en venganza las costas de este Reino mío. Parto a la guerra al sur pues no puedo abandonar a mis buenos hermanos Asturleoneses. Cuando la contingencia se acabe yo mismo embarcaré para extender la Palabra.

Sebastián de Griot, la ciudad de Cádiz es mía. Si alguien la conquista y vende he de ser YO.


domingo, 23 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Carta Pública a Abu Fihr tras sus amenazas

In nomine Dei

Abu Fihr sigo esperando que vengáis a cortarmela vos mismo. Aunque creo que sois de los que hablan más de lo que hacen... Mi contador de muertos sarracenos está casi a punto de llegar a 10,frente al vuestro de Cristianos que está a 0. Eso son las proezas.

También son proezas los enconados combates por toda Hispania de Syro, Dranis, Arthur, Qyandur, agl94, Acho, Gorvajk, Draque, Phenomeno, Emiliano, Eisenhorn, Scipio, Asertus, Chulengue, Ruy, Klaus,... Esos valientes por León. 

Y benditos esos que han tomadonla Cruz de Cristo: El primero Lord Yngwe, Mi Liberador; Lord Comandante, Sandokán, la Reina Heda, puntualmente, y tantos otros como han de llegar. 

Pues aquí no es una guerra de 2 Reinos musulmanes contra un solo Reino. No estamos hablando de una lucha de venganza por la caída de un tercer Reino. Aquí lo que se debate, lo que hace que todos luchemos es por la Cristiandad. Por un Reino de Dios en la tierra libre de infieles y paganos. Un Reino donde sólo exista el Dios de la Santa Iglesia, con sus representantes en la Tierra que son el Papa y los Reyes. 

Sigo llamando a todos a unirse a esta guerra Santa.

¡¡GLORIA A DIOS Y A QUIENES TOMEN LA CRUZ!!

sábado, 22 de octubre de 2022

Crónicas de Atenodoro II - Capítulo 2


Los monjes guerreros de Atenodoro II galopaban a toda velocidad a la ciudad de Cádiz. Llevaban las buenas nuevas de su liberación y vuelta a la verdadera Fé.

El grueso del ejército expedicionario del Abad combatía aún en las tierras de la mora Aliena. Pero a los que aún pudiesen guardar la ciudad los desmoralizaría saber que todo estaba perdido.

Solamente quedaba atrapar a la mora, allí donde se escondiese.


In nomine Dei

¡¡Ya resuenan las campanas de la Cristiandad en la ciudad de Cádiz!! En el norte en mis tierras se rezan misas por nuestros buenos cristianos que combaten aún.

¡¡Gloria a Dios!! ¡¡Alabado sea el Señor!!

¡¡VIVA EL REINO DE ASTURIAS Y LEÓN!!

¡¡Gloria a la CASA DE TELAMÓN!!

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Atenodoro II recibió el mensaje de la victoria en las tierras andalusíes con gran alegría de corazón. La superioridad de su ejército expedicionario en el sur había quedado patente con la toma de la ciudad de Cádiz de manos de los sarracenos. Las oraciones, misas, ayunos y noches en vela habían servido para llegar a Dios. No había duda alguna.

Los Reinos Cristianos recuperaban poco a poco con sangre, sudor y lágrimas las tierras envenenadas por los agarenos. Ahora serían tierras fértiles en manos de los verdaderos descendientes de Abraham.

  •  ¡Basilio! —  llamó el abad a su viejo y tuerto escriba —. Necesito que redactes una carta al mundo. No podemos dejar pasar esta oportunidad.

  •  ¿Oportunidad? - masculló -.

  •  Hagamos qué tiemblen las costas berberiscas. La Voz de la Verdad, la Fé y la Justicia predicará en sus de costas y desiertos. Oirán la Palabra de Nuestro Señor por su voluntad o a sangre y fuego.