miércoles, 31 de mayo de 2023

Lárus Telamónida y sus lecciones - Carta Global de los Profetas

Nos, 

Lárus Telamónida el Profeta de Fuego y Tierra. 

Y

Bjarki Cagraupa el Profeta de Mar Y Aire. 


Sometemos a nuestro juicio y por tanto, al del mismo Surt,a quienes digan hablar en nombre de los Dioses. Pues solo hay un destino para este mundo, el ocaso y muerte de falsos profetas y sus ídolos. 


Todo aquel que no camine al árbol sagrado de nuestro pueblo y se someta a la verdad absoluta, será condenado al Fuego.


Aquellos que se arrodillen a la verdad. Serán perdonados.


Nosotros somos el Camino. Somos el Ragnarok.

lunes, 29 de mayo de 2023

Lárus Telamónida y sus lecciones - Lección IX



Aún recuerdo de forma nítida el crepitar de las llamas en Ceuta. Aún estremecen mis nervios los rituales para el sacrificio de Jonás Otsokol. El suicidio, la muerte antinatural o lo que fuese, no iba a librarle de ser entregado a Surt. Nada me había detenido nunca para servir a mi amo. 


Mis acólitos habían dejado marchar al pequeño vástago del falso profeta. Sus desventuras poco me importan. Pero SinCorazon I había fallado en el cometido que le había dado de ejecutar con fuego al moribundo reo. Mi rencor caerá sobre él tarde o temprano. Surt no se merece cadáveres putrefactos. Necesita los cuerpos aún calientes. Necesita las almas abandonando este mundo. 


Todos los que no sé rindan al Gigante de Fuego deben ser pasto de las llamas. Todo aquél que sirva a un falso profeta. Todo aquél que se niegue a servir al Ragnarok y a la muerte de los viejos dioses arderá. Deberán reunirse ante mi los pueblos y pedir misericordia para no ser ganado. Solo habrá dos elecciones: vivir en el nuevo Midgard como Elegidos o morir en el fuego.


Miro a mi aprendiz y su cristiana. Viven encadenados. Comparten mis malos tratos, mis vejaciones y mis insultos. Pero me sirven por igual. Solo espero el día en que decida sacrificarla con mi puñal. 


— Ensilla mi caballo — ordeno a Höðr —. Es hora de ver a mi pariente lejano y hermano. 


— ¿No soy yo el único pariente vivo? — susurra. Aún me odia y eso me estimula —. Ni siquiera lleva el apellido familiar. 


— ¿Eres tan imbecil que nunca te has fijado en el escudo de Cagraupa y el nuestro? Que importan los apellidos. Nada une más que la fe y los antepasados. Nada hay más fuerte que nosotros: los constructores de templos, los sacerdotes de Portugal, los siervos del Ragnarok. Mi voluntad… no… nuestra voluntad es el Camino. 


Nosotros somos el Ragnarok. 


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viernes, 26 de mayo de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Lección VIII

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1c3ch56VB5mKQCuDkGK_9KazLjaDIN1zc
Mis fieles persiguen al falso profeta por tierra y mar. No importan los costes. Los cazamos uno a uno y los sacrificamos al Gigante de Fuego. Los abrimos en canal para que sus podridas entrañas se desparramen por el suelo, les orinamos, les escupimos y, después, iniciamos la hoguera. No importa a que dios se encomienden. Antes fueron hermanos. Ahora son res. 

Höðr me mira con desprecio mientras canta las letanías. Poco me importa su odio mientras aprenda cada paso de los rituales. Cada gesto. Cada palabra. Él sabe que ha sido elegido como mi discípulo y que mi final se acerca. Sabe que será parte del legado del nuevo Midgard. Más no puedo flaquear cuando ya casi estamos tan cerca de la meta. Tan cerca del Ragnarok. Por eso debo dejar impregnado en su espíritu el gran legado que cargo sobre mis hombros. 

Ese perro callejero e inmundo que se hace llamar Fenrir y no es más que un loco creyéndose superior a los demás mortales debe morir. Tal vez se cree que es igual a mi. Quizás en su locura piensa que es un Elegido por las Nornas para dar el inicio al ocaso de los Dioses. Pero ese soy Yo. Nadie más ha visto los Nueve Reinos. Nadie excepto yo...

Mis caballeros no se cansan. No tienen hambre. No padecen sed. Surt les provee con su fuego infinito. Surt afila sus almas como espadas en el yunque que trabaja eternamente hasta el día del juicio. Ver los escudos azules del falso profeta huir cobardemente les hace rabiar pues todos desean darme la satisfacción del triunfo. 

Ahora viajo para unirme a ellos en la persecución de esa miserable bestia. Daremos tormento a sus cachorros, a su ganado y a él mismo. No dejaremos que un falso profeta arruine nuestra sagrada misión. No quedará nadie en la tierra que pueda arrogarse más el favor de los dioses, pues yo soy quién marcará el final de los mismos. 

Sólo mis hijos de Portugal verán el despertar de un nuevo mundo. Solo aquellos del Reino que escuchen mis palabras y comprendan que soy el Camino. Aquellos que sepan que no hay más que los herederos de Surt y el ganado. Todo aquellos que sepan que Yo Soy el Ragnarok. 

miércoles, 22 de marzo de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Lección VII

Recuerdo que hacía frío en el castillo cuando empecé a hablar de la verdadera doctrina al jarl Germán Arganson. Oriundo guerrero almeriense que fue expulsado de aquellas desoladas tierras antes que yo las abandonase. A mí nadie me había echado. 
Höðr lloraba acurrucado y desnudo en una esquina, cual perro apaleado. Acababa de conocer famosas lanzas junto a la bestia cristiana. Aún seguía y sigue empecinado en no seguir los dictados del Gigante. Pero acabará doblegado. 

"En cada aldea formamos un círculo con la sangre del ganado capturado en la anterior. Y ya van muchas… no Importan grandes o pequeñas. 

Cada soldado con sumo cuidado acaricia los lindes de los poblados con las extremidades recién cercenadas, aún calientes y goteantes. En los ojos de algunas cabezas aún se ve la luz de sus espíritus desvanecerse mientras iniciamos el ritual. 

Después, y sólo cuando el círculo está completo, avanzan mis tropas. Todos llevan en sus caras las arcaicas runas con el nombre de Surt. Cantan viejas sagas que les enseñé uno por unos. Golpean sus armas contra los escudos. 

El ganado huye y los acaban abatiendo como las bestias infrahumanas que son. Otros tienen suerte de ser capturados para el siguiente ritual. Así año tras año… mes a mes… día a día… 

Lo importante es que Surt nos guía, Surt bendice nuestro actos y los ilumina. Surt, señor de Muspelheim, atiende a su amado siervo. Al mejor. Al único y verdadero profeta del Ragnarok"

Germán me interrumpió. Bebió hidromiel antes de hablar. 

— ¿Los navarros son bestias? Hasta ayer eran nuestros hermanos. Estiy seguro de haber visto que se sacrificaron aldeanos de nuestra creencia. 

Escupí al suelo para alejar espíritus malignos. La hidromiel debía haber obnubilado la mente del jarl. 

— ¿Acaso he mencionado a qué dios adoran? Incluso quienes saben qué se avecina el Ragnarok se doblegan a falsos dioses. ¿No veis que ese tal Otsokol ahora se hace llamar Fenrir? Quienes le sigan merecen la muerte. Sólo hay un Dios para el Ragnarok. Sólo un camino. Yo soy el camino y quién no me siga morirá. Quién no me siga será ganado.

Germán lo entendió al instante. Eso se demostró en el éxito de su defensa de Cataluña. En cómo expulsó al falso profeta y cómo, gracias a mí guía el Reino de Portugal endereza su camino día tras día.
Yo soy el Ragnarok. 

jueves, 2 de marzo de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Lección VI


Voy al frente de mis tropas. Veo estandartes de todas las naciones y señores. Veo la guerra que se avecina a los lomos de mi viejo caballo. 

Mis soldados, mis acólitos, mis hermanos, me siguen con mil cabezas de ganado bien atadas y recién recolectadas en las tierras de Rosa de España. Será una hecatombe para que Surt nos favorezca.

Höðr camina por detrás de mi caballo. Pisa sus heces y orines como castigo por su desobediencia. Atada a su lado va la cristiana tuerta, desfigurada, semidesnuda y con el cuerpo marcado de cicatrices y quemaduras. Me gusta castigarla antes los ojos sufridores de él. Quiero romperle, doblegarle, torturarle mentalmente. Hacer que acabe sacrificándola cuando llegue el momento. Que crea que es compasión cuando solo estará soltando el lastre de los sentimientos. Lo comprenderá tarde o temprano. 

Veo los estandartes de mis enemigos aunque sean aliados del Rey y el Señor a los que sirvo. Veo con asco sus cruces, sus medialunas,... Escupo al suelo. Perros, ganado de hecatombe. 

Todos morirán. Todos padecerán bajo el fuego cuando llegue el Ragnarok. Sólo quedaremos los hijos de Surt en el bosque de Hodmímir. Pues allí no es que su espada no tenga poder, si no que nos respetará porque somos el pueblo elegido para repoblar esta tierra.

Mis hombres cantan… vamos felices a servir al Gigante. 

https://m.youtube.com/watch?v=tIrjnTvE0KE

miércoles, 1 de marzo de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Lección V

Höðr mira a una hembra del ganado con ojos golosos. No hay desprecio en él, tampoco lujuria. Parece que sus sentimientos son intensos y profundos. 

Desde la paliza que recibió en Ceuta, no me habla como antes. Solo obedece como un perro apaleado y cuando le hablo no aprende. Me desespera.

— Höðr, aproxímate — obedece fingiendo no estar mirando a la hembra —. ¿Sabes de quién descendemos?

— De Wotan Telamónida. Rey de los Búlgaros, emper… 

Le interrumpo en su letanía. Ya me sé toda aquella historia. 

— ¡Patrañas! — me mira sorprendido, esbozo algo parecido a una sonrisa mientras acaricio mi barba —. Descendemos de Surt. Pertenecemos a la raza escogida para llevar a cabo su misión. Somos los que repoblarán Midgard cuando su espada de fuego lo arrase todo.

— Disculpe. También lo iba a decir — tiembla de miedo ante mi posible castigo —. Somos el pueblo nacido en Muspelheim de la simiente del gigante.

— Por eso mi querido discípulo, no podemos mezclarnos con el ganado. Salvo que queramos ser ganado. ¿Quieres servir de sacrificio a Surt?

Le miro. Agacha la cabeza. Llamo a un par de oficiales para que me traigan a la hembra.

Sucede lo de siempre. Se pelea, se arrastra, llora, grita,... El ganado se alborota en sus jaulas y rediles.

Sacó mi puñal de sacrificios que llevo escondido bajo el pecho. Fue fabricado en los albores del tiempo con afilado sílex, decían los antepasados que era obra del propio Surt. Pocas veces lo uso. Sólo eventos especiales. 

Se lo entrego a Höðr. Mientras postran a la hembra a mis pies. Ahora tiemblan los dos. Sonrío. 

— Nunca has sacrificado con tus manos ganado. Hoy es el día. Una sucia cristiana que adora a falsos dioses. Eso contentará al nuestro señor. ¡Hazlo¡ ¡Hazlo! ¡Hazlo!

Repito la orden para que mis hombres me imiten. Poco a poco la letanía se extiende por la tropa, tapando los llantos y maldiciones del resto de ganado. 

Höðr llora. Le gusta la hembra. Es débil ante unos ojos hermosos y una cara bonita. No ve a esa inmundicia como lo que es: ganado. Nosotros no podemos perder nuestra fuerza vital con los animales. Nuestra tarea no admite ese tipo de debilidades. 

El niño arroja el sagrado puñal al suelo y la abraza. Ha decidido ser débil. Implora clemencia por ella con sus propias lágrimas. Sus mocos infantiles derramando se por sus narices. 

— Tendré piedad de ti — le digo, será difícil dar con un pariente al que educar desde cero. Pero lo disfrazó como favor para él —. De ella… 

Recojo el puñal y apartándole de una patada, agarro el rostro de la hembra. Le salto un ojo, le rajo media cara,... Höðr sigue implorando. Los Oficiales ríen conmigo. 

Disfruto con la sangre. 

Gozo con el sufrimientos. 

Siento el calor de la morbosa satisfacción. 

El chico tiene que aprender. No viviré para siempre y Surt necesitará a sus elegidos cuando llegue el Ragnarok.

lunes, 27 de febrero de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Lección IV

África. ¡Qué hermosos son los desiertos arrasados por las lenguas de fuego de Freyr! Me gusta pensar que cuando llegue el Ragnarok la tierra que piso quedará de esa forma. 

Cuerpos de cristianos arrasados por el fuego han quedado atrás. Todos muertos para glorificar a Surt y su espada de fuego. Todos sirviendo de comida a los buitres, los cuervos y, por supuesto, a Hela. Mi amada Hela, hija de Loki. Reina de Helheim. 

Granada me mira nervioso mientras nuestras tropas descansan plácidamente en las costas de Ceuta. Rompe el silencio. 

— Se dice que todo el Telamónida que desembarca en estas playas, acaba mal… 

Resoplo. 

Con el paso de los años mi vista ya no es tan aguda, mi voz no es tan firme, mi manos no son tan fuertes… pero sé más cosas de las que el chico cree. He sido bendecido por Hugin y Munin. He probado las putas entrañas de mil cuervos en su honor y me arranqué un ojo antes de beber en el agua que rebosa de la fuente de Mimir. Sólo un sorbo a los pies de Ygdrassil para ser el ser tan perfecto que soy. 

Sé infinitamente más que este octavo aprendiz, sangre de mi sangre. Tal vez sangre no tan pura, pero si sangre de Telamón.

África hace ya décadas que recibió al puto San Atenodoro II y sus parafernalias. Le molieron a palos con lo absurdo de su Cruzada. No puedo evitar descojonarme del imbécil. Luego la Hermandad que llevaba su nombre dirigida por un vil cristiano también llegó aquí y acabó diseminada...expuesta,perseguida… 

— No somos cristianos de mierda. ¿Acaso te olvidas de a quién servimos? Estas tierras serán de los Ieraks y los camellos de por vida. Pero más al sur, es donde los servidores de Surt encontramos las fuerzas.

— Lo sé, maestro… ¿pero no está dando problemas Álvaro de Bazán? ¿No debíamos doblegarlo en un día, tras tantos sacrificios?

— Te crees que los dioses deben recompensa a los mortales como nosotros. Ingenuo. 

Escupo su rostro con una flema verde y oscura que me sale del fondo de la garganta. 

— Surt nos proveerá, pero no hará nuestro camino más fácil o triunfal. Nuestras obras, nuestros templos.. Son esos campos llenos de cuerpos carbonizados y destrozados, eso es lo que debemos dar y lo damos. Recogemos ganado y lo sacrificamos a nuestro poderoso Señor. 

— ¿Y que pensamos hacer ahora?

—Te llamarás desde hoy Höðr, pues eres tan idiota como el hijo de Odin.

Con una mano llamo a dos oficiales. Se acercan enturbiados por la hidromiel pero felices. Les señalo al chico de apenas doce inviernos.

— Acaba de recibir un nuevo nombre: Höðr.

No digo más. Sólo uno de esos enorme oficiales le agarra por los brazos para dejarle inmóvil mientras el otro le lanza un puñetazo en cada ojo. Sus manos son el doble de grandes que la cabeza del chico.

En el primer golpe siento crujir la nariz y la mandíbula con morbosa satisfacción. El chico tardará horas en despertar. 

jueves, 16 de febrero de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Lección III

Miro la hoguera que ha preparado mi discípulo. Contemplo el corral en que mis lanceros han encerrado a mi ganado traído de Almería y Murcia. 

Sonrío con malicia. Disfruto cada vez que tomo aire y veo en sus rostros la fatalidad. Puede que note el espíritu del gigante Surt en mis venas. Fuego… sangre…

— Granada, busca una virgen en el ganado. Si yerras habrá castigo y cambio de nombre. 

Lo cierto es que ya no recuerdo ni su nombre de nacimiento. 

Obedece. El ganado se resiste. Los lanceros intervienen. Lloran, gritan,... Rezan a su falso dios. Escupo el sucio rostro de la hembra que me traen, apenas un corderito. Ella llora. Gimotea. Sabe lo que le espera. 

Cojo la mano cortada a mi antiguo prisionero el Duque Pelayo. El Manco. El Solitario. El Perdido. 

Felicito a mi aprendiz. Pocas vírgenes debe haber en el ganado tras pasar por las manos de mis lanceros tantos días de viaje. Los mejores entre ellos pueden hacer lo que quieran al ganado sin matarlo. 

— Vas a lo seguro…bien hecho Granada. Creí que esto iba a ser una nueva lección si fallabas. Bueno, contará como una. Algo habrás aprendido. 

Atamos al ganado a la pira. No cesa en su obstinación, se niega aceptar el glorioso destino. Eso no agradará a Surt. Tomo mi cuchillo de caza y la degüello. Da varios espasmos mientras los demás gritan por ella. Habrá que sacrificarlos a todos de la misma forma pero las vírgenes agradan al poderoso gigante casi tanto como el fuego. 

— Será un día que recordar. El Destructor del Mundo nos guíe.

Mientras encendemos la pira veo un pequeño crucifijo en el suelo. Escupo sobre él. Putos cristianos. Puto Midgard.

miércoles, 15 de febrero de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Carta Privada al Duque Pelayo

Bienvenido seáis, 

Probablemente os escapeis u os liberen. Ya que parece ser que la Ejecución no puede prepararse adecuadamente sin mi espléndida presencia.

He dado orden a mis fieles de que os corten la mano diestra. Parece ser que era con la que cogíais la espada y con la que leiais los mapas. Estoy seguro que mientras la espada de fuego os la amputa maldecireis al Destino. Tomarme por maestro en esta lección y, recordaréis durante el resto de vuestra vida la importancia de saber leer un mapa o de no viajar nunca sólo en mitad de una guerra.

sábado, 11 de febrero de 2023

Lárus Telamónida y sus Lecciones - Lección II

Granada me da la carta al pie de la hoguera del campamento. Está escrita con la tinta más hermosa: sangre. Sangre ocre por el paso de los días. Sangre de mi ganado. De los débiles. De aquellos que no verán la espada de Surt arrasar los Mundos. 

— Se han detectado algunas tropas de Telamónida explorando tu feudo 86-344.

El mensaje es confuso. Desde hace días me llegan noticias de los feudos y escaramuzas que van perdiendo mis fieles. No logro entender. Mis fieles me informan de su propia actividad.

Disimulo.

Granada me mira confuso. 

Finjo. 

Destruyo la carta en la hoguera. Pregunto al chico. 

— ¿Era importante?

— ¿Vamos perdiendo la guerra? No dejan de llegar cartas. 

Suspiro. No aprende. No sabe qué a veces es mejor el silencio. La rabia que me provoca su estulticia es difícil de soportar. Le golpeó con mi bastón. Una, dos, veinte veces. Llora, sangra, disfruto con su sufrimiento. 

Afirmo con rotundidad mientras rio. 

— Es imposible perderla cuando las nornas nos han marcado ese destino.